El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lamentó este jueves que la pérdida de civilidad en el debate político haya derivado en un estado de enfrentamiento a ultranza donde los perdedores no son los políticos, sino la ciudadanía.
'Hay una sensación de que algo es diferente ahora, que algo está perdido, que nosotros en Washington no estamos sirviendo a la gente como deberíamos', dijo el mandatario hablando aquí durante el Desayuno Nacional de Oración.
Agregó que por momentos 'parece que somos incapaces de escucharnos unos a otros, de tener por una vez un serio debate civil'.
Acompañado de su esposa Michelle y ante invitados que incluyeron al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, Obama dijo que la erosión de civilidad 'siembra división y desconfianza entre nuestros ciudadanos'.
Ante legisladores demócratas y republicanos Obama dijo que los retos que el país enfrenta hacen necesario encontrar el camino de la civilidad que permita establecer puentes de entendimiento.
Ello dijo, requiere 'salir de la zona de confort', algo que insistió, no requiere renunciar a principios como lo muestran muchos pastores conservadores que trabajan en favor de la causa de la reforma migratoria.
'Salir de nuestros dogmas, nuestros papeles prescritos en el ámbito político puede ayudar a ganar una vez más el sentido de civilidad', apuntó.
Obama dijo que si bien el debate político es sano para la vida democrática, cuestionar los motivos detrás de las ideas e iniciativas resulta peligroso porque 'hace difícil ver lo que tenemos en común'.
'Ciertamente ustedes pueden cuestionar mis políticas tener que cuestionar mi fe, o bien mi ciudadanía', dijo, generando risas por aludir un oscuro tema de la campaña política que avivó teorías de la conspiración.
El mandatario apuntó temas como la reforma de salud, el combate a la pobreza y el matrimonio entre homosexuales como ejemplo de ámbitos donde existen áreas de entendimiento común.
DESTACA OBAMA LAZOS CON ESPAÑA
Barack Obama dedicó un saludo especial a España en su alocución hoy en el Desayuno Nacional de Oración, un acto que combina la religión con la política y que este año ha estado rodeado de una cierta polémica.
Al comenzar su alocución, Obama hizo una mención especial al invitado de honor al desayuno, el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, al que describió como "querido amigo" y le pidió que transmitiera "los saludos de Estados Unidos al pueblo español".
No fue la única ocasión en que mencionó a España. En su discurso, el presidente estadounidense también aludió a los trabajos para auxiliar a las víctimas del terremoto del mes pasado en Haití y, tras recordar el papel de Estados Unidos, recordó "esfuerzos similares de España y otros países del mundo".
Sin duda, se trató de una cortesía hacia el invitado de honor. También, quizás, de un gesto después de que el Gobierno estadounidense anunciara a principios de esta semana que Obama no viajará a España en mayo para asistir a la cumbre anual programada entre la Unión Europea y Estados Unidos en Madrid.
Los dos mandatarios se saludaron con un fuerte abrazo a la llegada de Obama al acto, unos minutos después de comenzado.
También charlaron brevemente de modo informal tras la conclusión del evento, en una conversación en la que, según la Casa Blanca, Obama expresó al jefe del Gobierno español su interés en "continuar desarrollando las buenas relaciones" entre los dos países.
En su intervención, Obama aprovechó para atajar una cierta polémica que ha rodeado este año al Desayuno Nacional de Oración, que se organiza en nombre del Congreso estadounidense y que patrocina una fundación con el nombre de "The Fellowship" ("La Hermandad") pero también conocida como "The Family" ("La Familia").
La organización en defensa de los valores éticos en la política "Citizens for Responsability and Ethics in Washington" (CREW) había criticado duramente a "The Fellowship Foundation" por su implicación en Uganda, donde se ha presentado una dura ley contra los homosexuales.
Inicialmente, el diputado responsable de la redacción del proyecto de ley, David Bahati, estaba invitado a la ceremonia, aunque las protestas de los grupos pro derechos humanos hicieron que renunciara a acudir.
Obama aprovechó su discurso para defender los derechos de los homosexuales y arremeter contra la medida propuesta en Uganda, que prevé la condena a muerte o la imposición de largas penas de cárcel contra los "gays".
Es algo "irresponsable arremeter contra los homosexuales o las lesbianas por ser quienes son", destacó el presidente estadounidense, que describió la propuesta ugandesa como "odiosa".
En un sentido similar se manifestó la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien señaló que "recientemente llamé al presidente Yoweri Museveni (...) y le expresé mis enormes preocupaciones acerca de la ley que se plantea el Parlamento de Uganda".
CREW se había manifestado contra la presencia de Obama en el Desayuno, al opinar que aunque el evento "está diseñado para parecer que cuenta con el respaldo del Gobierno, en realidad sirve como acto para reunir y reclutar en favor de The Fellowship".
La directora ejecutiva de la organización, Melanie Sloan, declaró al diario "The New York Times" que "es una combinación de la intolerancia de ese grupo y del secreto que lo rodea. No quiere decir que no puedan celebrar su desayuno, por supuesto que sí. La pregunta es si los funcionarios estadounidenses deben prestarle legitimidad acudiendo".
Agencias