Las autoridades de Haití esperan que el terremoto de enero sirva para descentralizar la devastada y sobrepoblada capital del país, pero el millón de haitianos que huyó al campo empieza a volver a las ciudades-campamento de Puerto Príncipe, complicando la reconstrucción.
El presidente René Preval ha insistido que el Haití del futuro debe ser descentralizado. En la actualidad, un tercio de los nueve millones de haitianos viven en la capital, que además fue la ciudad más castigada por el terremoto.
reval anunció la ''Operación Demolición'' en un esfuerzo por retirar todos los escombros de edificios públicos y privados que se derrumbaron en el sismo. Los ocupantes serán retirados a la fuerza de ser necesario, dijo Aby Brun, un arquitecto integrante del equipo de reconstrucción.
''Destruiremos en forma metódica y segura'', dijo Brun.
El ex presidente Bill Clinton, que se encontraba en Haití el viernes como enviado especial de Naciones Unidas para el socorro de Haití, ha insistido desde un principio que la reconstrucción ''no se medirá en días y semanas, sino que se medirá en meses e incluso años''.
La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) y sus dependencias asociadas comenzaron la reconstrucción.
La agencia paga empleos para los haitianos en Puerto Príncipe aunque lo hace especialmente en ciudades que reciben a inmigrantes, en parte para impulsar el plan de Preval.
"Queremos crear oportunidades para ellos en las ciudades menos importantes'', dijo el segundo funcionario de la agencia, el doctor Anthony Chan.
Hasta ahora seis mil personas han sido contratadas y las autoridades esperan aumentar esa cifra a 20 mil en el próximo mes, mientras evalúan en Washington y Puerto Principe cómo mantener y ampliar el esfuerzo. ''Mucha gente en nuestro gobierno comienza a pensar en ello'', dijo Chan esta semana.
Pero a pesar de la devastación muchos haitianos no están dispuestos a abandonar la capital, un conjunto de barrios pobres y calles serpenteantes, sin que les importe que lo único que quedan son escombros.
Algunos incluso han construido sus campamentos sobre esos restos de edificios y se prevé que muchos más lo harán luego de haber pasado una temporada en el campo donde continúa la miseria rural que los llevó a Puerto Príncipe en primer lugar.
''Este ha sido mi hogar'', dijo Alberto Shoute, de 62 años, que regresó a su casa de concreto derrumbada después de ocho días en el pueblo de Jeremie. ''La mayoría de la gente es de aquí y no quieren quedarse con personas que apenas conocen. Casi todos están planeando regresar''.
Alfredo Stein, profesor de Planeación de Construcción Urbana en el Centro de Investigación de Construcción Urbana de la Universidad de Manchester, dijo que las personas que planean la reconstrucción deben dar por hecho que la gente regresará a la ciudad y deben trabajar con ellos para reconstruir.
En vez de pensar que la gente va de salida deben considerar su regreso como una oportunidad no sólo para arreglar los muros sino para reconstruir el tejido social de Haití, dijo Stein, experto internacional en reconstrucción tras desastres.
''Las experiencias en otras partes del mundo muestran que después de los desastres los nuevos asentamientos lejanos se convierten en lugares muy complicados con una alta criminalidad'', dijo Stein.
Mientras tanto, la ONU ha dicho que en Puerto Príncipe hay medio millón de personas en 315 campamentos, la mayoría sin servicios sanitarios.
Las escuelas están cerradas o derrumbadas. Unos 18 millones de metros cúbicos de escombros, suficientes para llenar cinco estadios de fútbol como el Superdomo de Nueva Orleáns deben ser removidos.
Mientras que más de un millón de personas necesitan agua y alimentos de los grupos internacionales y el gobierno de Haití.
Bellerive no dijo si el gobierno tiene un plan de contingencia y nadie sabe cuando o qué tanto será reconstruida la capital.
Agencias