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JUSTICIA Y DEMOCRACIA

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Por Francisco Flores Legarda

 

 

“Avanzamos empujando el muro

del callejon sin salida”

 

Jodorowsky

 

La brecha que divide los grandes proyectos y utopías de lo que acaba finalmente ocurriendo en la realidad es una de las grandes constantes de la historia. Lo que eventualmente sirve a veces de combustible para escépticos y derrotistas; ilusiones frustradas y búsqueda de nuevos paradigmas para imaginar nuevas utopías. Y así, sucesivamente. Como ejemplo más claro, es el conflicto de los poderes en el Estado, en donde nadie respeta sus funiones,  y se invanden notablemente  en tareas que le corresponden a otro poder. Es penoso ver como los miembros del poder judicial en Chihuahua, se enfrentan entre sin, en lugar de atender a quien reclama justicia y legalidad

 

Siento la necesidad de compartir una reflexión que va más allá de la experiencia personal con un balance que se ubica en las antípodas del derrotismo, el escepticismo o la frustración. Los hechos indican que la justicia interamericana es una realidad viva y que se está convirtiendo en un rico factor de alimentación y de retroalimentación de la democracia y los derechos humanos en la región. En el Estado de Chihuahua todos los poderes, buscan derrotar a sus pares.

 

El macizo desarrollo de la justicia interamericana en los últimos años es notable por su extraordinario dinamismo y solidez. Este tribunal desarrolló jurisprudencia constante y sólida en temas complejos como la obligación de investigar y sancionar graves violaciones a los derechos humanos, las reglas del debido proceso y los derechos de los pueblos indígenas. O la jurisprudencia reiterada – y unánime – en firme protección de la libertad de expresión pero en armonía y ponderación con el derecho a la honra y a la facultad de quienes se sintieran afectados de usar los medios judiciales disponibles para su defensa. Todo eso está cambiando el panorama de la justicia y los derechos humanos en América Latina en lo cual hay tres resultados especialmente tangibles que cabe destacar. He insisto donde esta el poder judicial. Evidente, alterando la vida este, volviendola una zona de guerra.

Contrario a nuestro país, la Corte Interamericana se ha fortalecido. Cuando el catastrofismo de unos pocos pronosticaba, a todos los vientos, el “debilitamiento” del sistema interamericano de derechos humanos, ocurrió y ocurre exactamente lo contrario. Hay cifras contundentes. En estos últimos cuatro años la Corte ha resuelto – y, gracias a una gestión eficiente, dentro de plazos razonables - una cantidad de casos que equivalen al 32% de lo resuelto en toda su historia de 34 años. En parte porque la gente recurre más a la Corte Interamericana. En esencia porque se ha expandido la demanda democrática y se presentan problemas que anteriormente a nadie se lo hubiera recurrido llevar al tribunal regional: discriminación por orientación sexual, métodos de fertilización asistida, inversión petrolera y consulta previa a pueblos indígenas o acceso a información en manos de oficinas del Estado, para mencionar sólo cuatro sobre infinidad de materias complejas que hoy tocan las puertas.

¿Y las finanzas? En medio de un dramático panorama presupuestal en la Organización de Estados Americanos (OEA), en la que el presupuesto se reduce en términos nominales 5% cada año, se ha conseguido fortalecer las finanzas del tribunal interamericano. Aún los niveles son bajos (lo que hace imperioso recurrir a la cooperación voluntaria de países europeos), pero se ha logrado un aumento de 50% en los recursos presupuestales provenientes del fondo regular de la OEA. Otro punto a favor.

El desarrollo jurisprudencial de la Corte ha tenido gran impacto en México, contrario a la justicia que esperamos de poder Judicial. Por desgracia casi todo es politicia.

Segundo, porque las decisiones se cumplen. Es rico el proceso evolutivo en el cumplimiento de las sentencias y demás decisiones del tribunal interamericano lo que derrotistas y cuentistas de una realidad monocorde y congelada, no aciertan a comprender por lo que optan por no hablar del tema. Se debe avanzar incluso en lugares, temas y situaciones muy complejas.

Tercero: el impacto en los desarrollos institucionales nacionales. Lo más trascendente. Que hace que hoy día no sean sólo siete los jueces interamericanos (el número de integrantes del tribunal), sino muchos miles los jueces interamericanos. Desde el Río Grande hasta la Patagonia, el tribunal interamericano llega a la gente y a sus instituciones. Sus audiencias públicas hoy se llevan a cabo no sólo en su sede (Costa Rica) sino en otros 16 países de la región.

En la sepultura, pues, la consideración del derecho internacional como “extranjero”. Como dijo en Brasilia el 11 de noviembre Joaquim Barbosa, presidente de la Suprema Corte de Brasil, cuando inauguramos las audiencias públicas del tribunal interamericano: “La Corte Interamericana no es una Corte extranjera”. Esto debe tomarse como ejemplo para el poder Judicial del país y el Estado de Chihuahua

Por el “control de convencionalidad” los jueces nacionales se encuentran hoy obligados a conocer más y mejor la jurisprudencia interamericana, lo que no sucede en el poder Judicial. Para ello se ha diseñado y puesto en circulación un modernísimo sistema de buscadores informáticos sobre la jurisprudencia interamericana que hemos puesto ya a disposición de los jueces de América desde noviembre con la Suprema Corte. En concordancia con eso, la cual no es adoptado por organos jurisdiccionales.

Señal de que en la institucionalidad pública latinoamericana y en esa “viva interacción” con el tribunal interamericano se están produciendo desarrollos importantes para la protección de los derechos humanos. La Suprema Corte de Justicia y el poder Judicial del Estado, no han logrado la interaccin entre poderes y los ciudadanos.

Con la justicia interamericana está pasando algo muy trascendente y de significación histórica: funciona eficazmente y está cambiando en pocos años muchísimos paradigmas jurídicos y conceptuales en los países interamericanos. Amenazas y resistencias seguirá habiendo. Pero a estas alturas esa viva justicia le pertenece ya a millones de hombres y mujeres, que seguirán apropiándose de ella con tesón y optimismo. Porque de ella están haciendo herramienta de la democracia en la región.

Al margen de no conocer a detalle los conflictos que se han presentado entre los poderes de los estados, por desgracia estos se atropellan y desconocen la division de poderes. Montesquieu se debe estar revolcando en su tumba solo de ver a Chihuahua, con una clara division entre los organos del Estado.

 

Salud y larga  vida y luchar para vivir.

 

@profesor_F

 

 

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